miércoles, 12 de diciembre de 2018

Hemos aquí

Escribir nunca ha sido lo mío. 

Escribir siempre ha sido lo mío.

Dos afirmaciones que aunque en un principio pudieran parecer contradictorias, cumplen perfectamente entre sí, ya que escribir no es solo un acto de recitar oraciones que parecen que dictan una acción o significado. Para mí, tiene que poder transmitir algo, poder hablar de algo, relevante para alguien, para mi yo presente o futuro ¡De menos! Y sin embargo, es tan difícil conforme crezco que esto pueda  materializarse. 

No sé cuando hice que escribir fuera "my thing", dado que ni siquiera lo hago correctamente, pero de alguna forma lo es, tal vez porque desde que tengo esta noción de mi mismo sirvió como un espejo, un brillante espejo que se lanza al cyberespacio. A veces encuentras  quorum que te escucha, aconseja e incluso comulga con tus ideas, escuchas un profundo y verdadero "Ey, exacto bro! asi es como me siento!" y otras veces es solo un enorme, profundo, inmenso y espeluznante hoyo negro que magnifica las peores emociones, los peores discursos, las incontenibles sensaciones que oprimen y transforman nuestra realidad.

 Creo que fue a los 14 o tal vez quince años, fueron años difíciles, como cualquier adolescencia. La cosa es que ya casi no lo hago, no escribo ficción ni ensayos académicos como en al universidad, ni mucho menos reflexiones personales disfrazadas de ficción urbana- pop. Nada. Justo ahora estoy luchado contra ese terrible sentimiento de dejar de escribir "Hasta ahora no hay nada relevante" "No tienes nada que decir" "Ni siquiera es interesante" "¿Porque haces esto?" 

¿Porque hago esto? 
Porque amaba escribir. La gente tiene derecho a cambiar, pero yo amo los cambios, la vida sin cambios y sin avances es monótona, aburrida, estática. Y sin embargo sé que Amo escribir, lo que fui, lo que era, quiero que siga siendo parte de mi. Pero, ¿si ya no soy quien era antes? Y de hecho he recorrido un gran camino, ¿Por que aferrarme? Tal vez porque lo quiero recuperar, porque quiero que sea parte de mi...porque lo necesito.

De alguna forma, tal vez es parte de recuperar el control de algo que siento que fui perdiendo con el paso del tiempo. Este año, ha sido uno de los más difíciles, realmente difíciles "Adultamente" dificiles podría llamarle, mucha ansiedad, mucho dolor y mucho miedo ha rodeado mi pequeña familia de dos, he visto a mi familia extensa, de leche y de sangre pasar  por procesos difíciles, que no terminan, que vuelven a empezar una y otra vez, la impotencia de ver hundir barcos mientras el tuyo ondea con velas flamígeras.

Me he visto envejecer en un año lo que no paso en cinco, he visto como el estrés y el miedo han hecho estragos en quien más amo, en su confianza, en su salud, y aún así lo he visto levantarse cada mañana con una sonrisa, echándose el mundo al hombro, ayudando a todos, cuidando de todos a quienes ama, le he visto reír ante comentarios que lo hieren, desvelarse y tan solo dormir unas pocas horas para trabajar una jornada completa y no descansar pues su familia lo necesita, dar incansables vueltas, comer a deshora o no comer porque debe ocuparse de miles de diligencias familiares, de favores que con todo el gusto y el amor del mundo realiza por los amigos quienes son familia, todos y cada uno de esos días por un año entero.

Y no quiero eso para él. No quiero ni el mundo en el que ahora vivimos ni la persona en la que me he convertido en este año. Si bien, la ira y la rabia de mi adolescencia desaparecen con la edad, el miedo se incrementa de manera exponencial, el miedo  vivir erróneamente a fallarle a todos...Nos encontramos atrapados en la monotonía de la rueda del hamster, en la falta de creatividad pues el tiempo solo nos da para dos cosas: vivir para sobrevivir y pensar como sobrevivir.

Pues no, nunca he sido así, para desgracia de mis padres y tíos que se preocupan por mi, normal, la felicidad debería ser alcanzar un estado de bienestar, pero ¿que es bienestar? ¿Económico, físico, emocional?

"¡Nadie escribió un poema fregando platos!" Tampoco mirando los lirios por la campiña...De hecho si, pero pocos trascendieron en singularidad. Pero es muy difícil, no imposible, aprender a nadar cuando estas preocupado por respirar. Sin embargo, he decidido que dejare de sostenerme, dejare que  mi mano se desprenda de la roca caliza, o me estrello o aprendo a volar. Lo haré por él, por quien el amó, por mí, por quien yo ame.

Una vieja, pequeña, llorosa declaración.

Un lobo tuerto puede dirigir una manda,  
un lobo muerto, no sirve para nada.

LT/LC. 


lunes, 30 de julio de 2018

El viejo baúl...



No pretendo poner nada más que estas dos entradas, guardarlas aquí, como un recordatorio para mi mismo, de lo que una vez sentí, fuera real o no, fue tan intensó como para escribir esas líneas, para guardarlas por mucho tiempo.

La vida te da perspectiva, la vida sana heridas, te da herramientas, pero para mí es importante saber que esto, lo que ahora siento no es el punto más bajo, rozamos el abismo cada día, pero hoy tenemos atada una cuerda de seguridad y un cuchillo que no queremos usar para soltarnos, pero que todo tiempo anterior también tiene sus demonios.

Hoy los guardó aquí, los expongo si quiere alguien leerlos, su juicio no tiene que ver con quien ahora pretendo ser, con quien ahora necesito ser. Pero, borrarlos de manera activa no sería justo para el lobo que fui.

Si miras, no juzgues, toma lo que puedas para tí, y deja que el pasado lidie con los demonios de antaño, que el presente tiene los suyos propios.





L, Trickster.